martes, 28 de diciembre de 2010

La Teología de la Muerte / Por Rubén Dri *


El 23 de diciembre, organizado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo, se llevó a cabo el juicio ético a la Iglesia cómplice de la dictadura militar. Se resaltó que el juicio no era a toda la Iglesia ni era contra la fe o contra el cristianismo, sino contra la Iglesia cómplice. Se recalcó que hubo otra Iglesia comprometida, cuyos militantes fueron perseguidos, secuestrados, encarcelados, torturados y “desaparecidos” como todos los militantes populares. En el juicio expuse conceptos centrales de una verdadera Teología de Mal, que ya había expuesto en Teología y dominación y que, por diversos motivos, habían pasado inadvertidos. Varios me expresaron asombro y horror. Me parece, pues, importante reproducir algunos conceptos entonces publicados, previa readecuación al momento presente. Ello echa un poco de claridad sobre los hechos aberrantes que salen a luz a raíz de los juicios a los máximos responsables del genocidio.

Los crímenes de la dictadura militar fueron impulsados por una determinada mística del soldado cristiano que ha sido coherentemente mantenida por los vicarios y el provicario castrense, en el período que va del ’76 al ’83. La concepción de la presencia de “Dios en el soldado”, que defendía el provicario Victorio Bonamín en 1976, es la misma que está presente en la concepción de los militares argentinos como “soldados del evangelio” que sostiene el vicario castrense José Medina en 1982.

Tanto Bonamín como Medina son buenos exponentes de esta concepción del militar cristiano. Pero tal vez sea el vicario y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Adolfo Tortolo, la voz más autorizada. Sus conceptos al respecto son sobrecogedores y permiten en cierta manera comprender la “furia mística” de ciertos militares como Videla. “El cristiano toma en sus manos –como hombre que vive su conciencia sacerdotal– el don de la vida natural y la ofrece a Dios destruyéndose o inmolándose en reconocimiento de la infinita majestad de Dios y en prueba de su entrega definitiva al Ideal. Esto nos lleva a la ofrenda en aras de un Ideal cuya raíz es Dios; al servir a la Patria hasta morir por ella.”

Ya tenemos los conceptos que fundamentarán la mística del soldado cristiano, capaz de morir y de matar: la “Infinita Majestad de Dios”, Dios todopoderoso, el cual exige destrucción o inmolación. Dios es un Ideal que se alimenta de la destrucción de la vida natural. Necesita sangre. De Dios deriva la Patria, que viene a ser una encarnación divina; en consecuencia un Ideal que solo vivirá de inmolación y destrucción.

“El amor a la Patria es sagrado [...] Cristo amó a su Patria, sojuzgada entonces por Roma. Dignificó y santificó de este modo el valor de la Patria. El amor a la Patria, que debe ser generoso y leal en cualquier hombre, debe serlo doblemente en el cristiano. Si morir por la Patria es dulce para cualquier hombre de bien, más dulce lo es para el cristiano que contempla el universo a la luz de la fe, y a la luz de la fe considera el Ideal de la Patria. Este amor a la Patria debe darse en grado eminente y heroico en quienes integran las Fuerzas Armadas de una Nación.” Un amor “en grado eminente y heroico” a un Ideal que exige inmolación y destrucción puede ser terrible, puede llevar a la furia de la destrucción “más allá del bien y del mal”.

Continúa el vicario castrense: “La vocación militar está signada por el riesgo permanente. Riesgo que la Fortaleza espiritual dinamiza y nutre. En las Fuerzas Armadas debe darse una clara y decidida vocación a la muerte como ideal inherente a su más entrañable Ideal Militar, condición ‘sine qua non’ para vivir el sentido heroico de la vida y para realizarse con el plasma que plasma héroes”. La “Fortaleza espiritual”, es decir, la mística que proporciona la legitimación teológica que realiza el vicariato, “nutre y dinamiza” el “riesgo permanente” de los militares, ese jugarse siempre al borde de la muerte que los caracteriza, porque al Ideal Militar le es inherente la vocación a la muerte. Allí está presente la Iglesia con su teología de la muerte para sostener espiritualmente a los caballeros de la muerte.

Pero el vicario castrense no deja de seguir internándose en estas profundas sendas de la mística de la muerte: “El héroe está hecho de renuncias personales, de grandeza de alma, de fe integral, ajena a toda servidumbre espuria. El héroe está situado inmediatamente después que el santo –sin olvidar que todo santo es héroe– así sea héroe con el heroísmo de la humildad y del silencio”. El texto habla de por sí. El héroe, o sea, el militar, viene inmediatamente después del santo, o sea del sacerdote, sin olvidar que todo santo o sacerdote es héroe o militar, el santo y el héroe, la cruz y la espada, la Iglesia y el Estado. El sacerdote u hombre de Iglesia es un santo-héroe y el militar un héroe-santo, anverso y reverso de la misma realidad, con hegemonía del santo pero que sólo puede hacerla valer con la fuerza del héroe.

Luego viene la estremecedora conclusión: “No es necesaria la efusión de sangre para ser héroe. Basta vivir el terrible cotidiano, sin dejar de cultivar la perspectiva de una senda que exija la efusión de sangre”. Creo que no es necesario agregar nada más. Aquí está en toda su trágica dimensión lo sustancial de una Teología de la Dominación, que se manifiesta crudamente como Teología de la Muerte, que sirvió para mantener el espíritu de los militares que sólo mediante un genocidio creían poder volver atrás la historia para revivir los supuestos idílicos tiempos de la perfecta unión entre la cruz y la espada.

La Teología de la Dominación en su versión más acabada de la Teología de la Muerte desarrollada por los vicarios castrenses, con su correspondiente mística del soldado cristiano, debía ser aplicada por los capellanes militares, cuya labor era, como la definió Bonamín, “formar espiritualmente y doctrinariamente a los cadetes y soldados”. Monseñor Antonio Plaza, al estrenarse como flamante capellán de la policía bonaerense, la de Camps, aseguró que la Iglesia brindaría “fortaleza espiritual” a los integrantes de los cuadros policiales y a sus familias “para templarlos ante la adversidad”.

Los capellanes militares junto con los integrantes de las Fuerzas Armadas y policiales, en los centros clandestinos, en sus relaciones con las familias de los militares, eran la cruz junto a la espada, el espíritu que animaba a la materia, lo sagrado que daba sentido a lo profano, es decir, a los secuestros, torturas y desapariciones. En efecto, de acuerdo con la mística que se deriva de la concepción del Dios mayestático que exige inmolación y destrucción, el capellán Mackinnon podía invocar a Dios “para que nuestro uniforme no tenga otra mancha que la de la sangre propia o ajena derramada por una causa justa; porque esta sangre no mancha, dignifica”.

Esta acción mostró su eficacia en los centros clandestinos. Hay testimonios sobre la existencia de interrogadores cursillistas, además del conocimiento que tenemos de la existencia de toda una brigada que llevaba el nombre de “Colores”, el himno del cursillismo, cuyo representante principal, apellidado precisamente Colores, se caracterizaba por la manera en que gozaba las torturas. Había militares que en los centros clandestinos usaban el rosario, militares torturadores que se consideraban cruzados, inquisidores, enviados de Dios en contra de los diablos; torturadores que interrogaban sobre la fe de sus víctimas; y por supuesto la continua proclamación de “los valores occidentales y cristianos” por los que se lucha.

* Profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

jueves, 16 de diciembre de 2010

CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE SALUD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES


Señor Ministro Dr. Alejandro Collia:

La Asociación Madres de Plaza de Mayo que presido apoya incondicionalmente al doctor Carlos Oviedo, Director Ejecutivo del Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora, excelente profesional que dio muestras de su integridad, su sabiduría, su inteligencia, su solidaridad y su entrega como médico a la comunidad de Lomas de Zamora.

Nos da asco que los personeros del duhaldismo quieran echar a tan excelente profesional, bajo amenazas cobardes.

Esperamos que usted se ponga del lado de la comunidad y del pueblo de Lomas de Zamora tomando medidas rápidas para que este querido médico continúe con su maravilloso proyecto.

Esperamos que usted tome directamente parte en el asunto, para que podamos sentir que hay algunos ministros que merecen el cargo.

Lo saluda a usted.

Hebe de Bonafini

Presidenta de la Asociación

Madres de Plaza de Mayo

http://www.madres.org/navegar/nav.php?idsitio=5&idnota=6326&idindex=26

martes, 7 de diciembre de 2010

Mural Siqueiros



Palabras de la Presidenta en Homenaje a Néstor Kirchner en la Cumbre Iberoamericana


Quisiera agradecer en nombre de mis hijos, en nombre propio y en nombre de mi país este homenaje muy sentido.

Quiero contarles algo muy breve antes de concederle la palabra al señor Presidente de Portugal que por tener que viajar me ha pedido hacer uso de ella en primer lugar: tú, Enrique, con este aplauso que solicitaste, es la primera vez que yo lo aplaudo a él, porque había una cosa muy entre nosotros. Él sí me aplaudía a mí, pero yo nunca lo aplaudía a él cuando hablaba.

No me pregunten por qué, pero era casi un acuerdo muy secreto entre ambos y recién cuando tú propusiste el minuto de aplausos, que realmente no sabía que lo ibas a hacer, pensé que es la primera vez que lo voy a aplaudir porque, bueno, uno puede verlo inclusive en los registros fotográficos o de filmaciones, era un acuerdo entre él y yo que no lo aplaudí.

Gracias a todos.

Palabras de la PresidentA en el homenaje a Lula Da Silva





Quiero hacer en este momento un homenaje, sé que es en nombre de todos, pero quiero hacerlo también muy particular mío y de la República Argentina, al compañero Lula, al Presidente del Brasil.

Amigos, amigas: Álvaro Colon decía hace rato que no se puede despedir a hombres como Lula. Yo estoy totalmente de acuerdo, nadie lo va a despedir hoy.

También comparto lo que decía Rafael en cuanto debía haber normas que impidieran que hombres como Lula se fueran.

Pero yo quiero decirles algo, en realidad un militante político nunca se va de la política y mucho menos cuando le ha tocado desempeñar el más alto cargo, el más alto honor que un país puede conferir a un militante político que es el de darle la presidencia de su país, y durante el desempeño de esa presidencia haber hecho transformaciones y tareas que nunca antes se habían hecho.

Hoy también han homenajeado a quien fuera mi compañero de vida, de militancia, de ideales y convicciones. Alguien podría pensar también que se fue, pero en realidad cuando uno ha pasado la vida dejando cosas tan importantes, cuando ha cambiado los paradigmas de un país, porque en realidad recuperar la autoestima, recuperar la dignidad es cambiar los paradigmas de un país. Porque muchos o pocos pero muy poderosos, necesitan que no nos creamos capaces de grandes cosas, grandes epopeyas, grandes transformaciones para seguir ejerciendo determinadas políticas. Estos hombres, Lula y Néstor Kirchner, quebraron esas lógicas, construyeron nuevos paradigmas.

Lula habló de que entre ambos -y es absolutamente cierto- destruyeron, deconstruyeron prolija y pacíficamente lo que durante décadas -yo diría durante casi 200 años de vida del país- se había estructurado, que era imposible construir alianzas estratégicas con Brasil, que además no solamente eso, sino que eran además nuestra hipótesis de conflicto bélico principal Argentina y Brasil, a punto tal que a regiones como la Mesopotamia argentina, concretamente Misiones, Entre Ríos, Corrientes, que vinculan directamente como corazón al MERCOSUR, se les impidió desarrollar infraestructura básica porque eran un posible acceso de Brasil para invadir Argentina. Y estas cosas no pasaron en el siglo XIX, estas cosas se discutieron, se debatieron y se hicieron durante el siglo XX.

Por eso digo que cuando Lula habla de esa amistad entrañable que construyeron, cuando él recibió a Néstor Kirchner como candidato a presidente habiendo otros candidatos y cuando muy pocos apostaban por que Kirchner fuera presidente, él lo recibió como si fuera el único candidato a presidente que tenía la República Argentina. Eso para la Argentina en general y para esta Presidenta en particular, va a ser inolvidable.

Por eso yo quiero hacer dos obsequios, porque muchas veces hay imágenes, hay fotografías que son más fuertes que discursos y que mil palabras.

Yo quiero mostrarles lo que le voy a regalar al Presidente Lula: una va a ser una fotografía tomado por quien es el fotógrafo oficial desde hace muchos años de la Casa de Gobierno, Víctor Bugge, y que no sé en qué reunión fue tomada pero que revela los afectos, los lazos que estos dos hombres, no digo tenían, tienen. Y, al mismo tiempo, reproduje esa fotografía en metal y piedra. La piedra es pórfido patagónico, nuestro pórfido patagónico, el que recubre nuestra casa de El Calafate, y el que va a recubrir también su tumba en Río Gallegos, y también un metal muy fuerte, hierro, que es de lo que ustedes están hechos, pero no de hierro malo, de buen hierro, del hierro que sirve con firmeza a sus pueblos.

Así que, quiero brindar este homenaje a este amigo entrañable que, junto a mi compañero, pudieron y supieron construir una UNASUR, una América del Sur totalmente diferente.

Gracias.

Palabras de la Presidenta de la Nación en apertura de la XX Cumbre Iberoamericana, Mar del Plata





Muy buenas tardes a todos y a todas; sus Majestades; señores Jefes y Jefas de Estados; señores y señoras Cancilleres; señores jefes y jefas de delegaciones: en primer término darle a todos ustedes y a las comitivas que los acompañan la más cálida bienvenida al a Ciudad de Mar del Plata y a nuestro país, la República Argentina, para llevar a cabo la XX Cumbre Iberoamericana.

Yo estaba escuchando atentamente las palabras del señor secretario general Enrique Iglesias y su introducción fue sin lugar a dudas algo que todos compartimos, el mundo diferente, absolutamente diferente en el que se desarrolla esta XX Cumbre; el desplome de nuevos países desarrollados; el surgimiento de los países emergentes, pero fundamentalmente creo la crisis de un modelo de funcionamiento de la economía global que exige ser revisada, que exige ser repensada y tambièn diseñada una nueva arquitectura global, económica, financiera y comercial, donde la asociación de los países esté basada, fundamentalmente, en criterios de cooperación, de equilibrio y también de igualdad.

Creo que una de las cuestiones - entre otras, porque esto es multicausal - que ha provocado esta crisis que parece no tener fin es precisamente la ruptura de los equilibrios, el que haya habido desigualdades en el desarrollo de las sociedades dentro de las propias sociedades también de cada país, entre las regiones en materia comercial, económica en donde realmente teníamos y tenemos sociedades con grandes desequilibrios, aquí en América latina, pese al crecimiento que han tenido todas nuestras economías, en la última década, somos al mismo tiempo sociedades aún con un grado de desigualdad importante.

Y yo recordaba - Enrique recién, cuando retornó a su lugar - que hace apenas cinco años, en esta misma ciudad: Mar del Plata que tuvo lugar otra cumbre, fue la Cumbre de las Américas. En aquel momento quien presidía ese encuentro era mi compañero, el Doctor Néstor Carlos Kirchner, y recuerdo que tuvo lugar en esta ciudad lo que muchos consideran un histórico y memorable debate, como fue si la región se incorporaba o no a la propuesta, que en aquellos momentos se nos daba, fundamentalmente de Estados Unidos, el ALCA, propuesta que no fue aceptada por los países de la región.

Y yo, recién me preguntaba Enrique, qué hubiera pasado si no hubiéramos dado esa discusión o si la hubiéramos perdido. Nosotros sosteníamos que la región debía tener su propio modelo de desarrollo y crecimiento, que no significaba negarnos a la integración global, porque sería un absurdo, pero que necesitábamos tener también modelos propios de crecimiento, con más justicia, con más equilibrio, con más igualdad, en donde no se frustraban las posibilidades de desarrollar también en nuestros países sus ciudades industrializadas, que produjeran valor agregado, que generarán trabajo, que generarán crecimiento. Y que además ese crecimiento y esa riqueza pudiera ser redistribuida entre sus habitantes.
Porque el tema que hoy nos ocupa y que hemos propuesto a la educación con inclusión social, como el gran instrumento de inclusión social no se da per se si no se da en un modelo de desarrollo y crecimiento económico que genere trabajo para que las familias pueden enviar sus hijos al colegio, en donde no se ve con crecimiento donde el Estado pueda poner recursos importantes en esa educación. Y tal vez el ejemplo más explícito podríamos darlo en nuestro propio país, cifras que marcan una reversión de lo que fue el proceso de educación y de recursos para la educación, aquí en la República Argentina, a partir no solamente de ocuparnos de la educación, sino primero ocuparnos de la economía. Si no nos ocupamos primero de la economía y tenemos un modelo de crecimiento y desarrollo social nuestra preocupación por la educación sólo va a ser un mero ejercicio discursivo.

En el año 2002, la Argentina dedicaba a la educación el 2 por ciento de su Producto Bruto Interno, el 2 por ciento de lo que producían los argentinos era dedicado a la educación y el 5 por ciento era dedicado al pago de su deuda externa. A partir del proceso iniciado, en el año 2003, por el entonces Presidente Kirchner, donde en el año 2005 también se sancionó en el Parlamento argentino una Ley de Financiamiento educativo, que puso como meta para este año del Bicentenario, el 2010, lograr llegar al 6 por ciento del Producto Bruto en materia educativa, un Producto Bruto que era sustancialmente superior, por supuesto, al del 202 y el 2003, casi el doble, superando un poquito el doble, el de este año. Hoy hemos, no solamente alcanzado esa meta, sino que la hemos superado: Argentina finaliza el Año del Bicentenario dedicando el 6.47 por ciento de su PBI a la educación en todos sus niveles.

Hemos iniciado también un vigoroso proyecto como es el de conectar.com.ar-Igualdad, Conectar-Igualdad, proveyendo a cada alumno de nuestras escuelas secundarias públicas una netbook como un instrumento para cubrir la brecha digital.

Al mismo tiempo, se ha creado la Asignación Universal por Hijo para todos aquellos sectores a los que aún no han podido llegar en su totalidad de crecimiento o bien carecen de trabajo o tienen un trabajo informal, se le reconoce por cada hijo una asignación igual a la que cobra un trabajador formal. El requisito es que envíe a su hijo al colegio y cumpla el ciclo lectivo además de control sanitario. Esta verdadera inversión social ha hecho crecer muchísimo la matrícula educativa.

Creemos que hemos podido hacer esto porque hemos contado con los recursos y hemos contado con los recursos porque hemos comenzado a revertir un proceso de desindustrialización que realmente traía décadas en la República Argentina.

Por eso creo que, conjuntamente con la educación como el gran instrumento movilizador, el gran instrumento de movilidad social ascendente de las sociedades, debemos, al mismo tiempo, paralelamente en tiempos de crisis global, discutir también los instrumentos para poder llegar a esa educación y que sea accesible para todos.

Esto va a exigir por parte de todos los grandes actores globales, fundamentalmente el reconocimiento que estamos ante un nuevo mundo, con nuevos actores, con nuevas realidades, que va a exigir un esfuerzo por comprender la necesidad de articular nuevos sistemas de cooperación, nuevos sistemas de comercio pero, fundamentalmente, basado en que todos debemos vernos, no como clientes y por lo tanto desatar grandes guerras comerciales, sino vernos esencialmente como socios. Creo que la globalización ha traído como gran lección que nada es indiferente de lo que pase en una región con lo que pasa en el resto del mundo.

América latina realmente tiene mucho para dar, muchísimo, es un país -yo digo un país porque lo considero casi una patria grande-, una de las regiones tal vez con mayor cantidad de recursos naturales, en donde debemos capacitar a nuestros recursos humanos a través también de la innovación, de la ciencia y de la tecnología, que van a ser también las grandes matrices de acumulación y crecimiento en este siglo XXI junto, también, a la otra gran demanda en materia global como es el gran tema de los alimentos, en los cuales también nuestra región está destinada a cumplir un papel preponderante.

Yo no me canso de repetir y para finalizar, que el siglo XXI va a traer como una suerte de paradoja: por un lado, vamos a llegar a momentos en donde la ciencia, la tecnología, el conocimiento como gran valor agregado, va a alcanzar niveles nunca imaginados y, al mismo tiempo, vamos a necesitar alimentar cada vez más a numerosas cantidades de habitantes globales que va a exigir, entonces, una actitud absolutamente diferente de la que hemos tenido hasta ahora en materia de relaciones comerciales.

Una de las cosas que comentábamos de la última reunión, era que las conversaciones más ricas y más interesantes se daban en los momentos en los cuales no había sesión formal y por allí estábamos compartiendo la mesa de trabajo en la que podíamos hablar con mayor apertura, con mayor confianza, acerca de todos estos problemas.

Yo aspiro a que en esta Cumbre realizada aquí en la ciudad de Mar del Plata, podamos hacerlo con confianza, con apertura, sin temores, sin tabúes intelectuales, poder abordar cada uno de estos problemas porque yo creo que tal vez el no hablar con profundidad de las cosas y no tenerles miedo a las diferencias y al debate, sino que por el contrario entender que todos tenemos una verdad relativa que debemos aportar para construir una verdad superadora, creo que esto va a ayudarnos a todos a construir una sociedad y un mundo mejor que, en definitiva, es lo que todos aspiramos, cualquier sea el lugar del Hemisferio en el que nos haya tocado nacer.

Muchas gracias a todos y a todas y espero que esta XX Cumbre Iberoamericana sea tan exitosa como la que tuvo lugar en Estoril.

Muchas gracias. (APLAUSOS)

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